miércoles, 25 de junio de 2014

G-77: hacia un nuevo orden mundial





Nicopulos Barkas
Estrella Vespertina



Mientras el mundo está embobado en los partidos de fútbol, se desarrolló un evento político – económico de enorme magnitud y consecuencias para una mayoría de países pobres que hacen esfuerzos por unir sus fuerzas. Eso fue en definitiva el G-77.

Dicha reunión finalizó el domingo 15 del presente junio, en la ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra.

¿Qué es el G-77?

Es un grupo de países menos desarrollados que constituyen un foro en el que participan 133 de las 193 naciones integrantes de la ONU.

Su objetivo es apoyarse mutuamente en las deliberaciones de la ONU, asimismo, dar voz y peso a naciones que no forman parte del grupo hegemónico de la economía dominante mundial, que por lo tanto defiende sus intereses, que son, por norma general, contrapuestos a los de las economías pequeñas.

Tiene como propósito impulsar la cooperación económica en temas como comercio, industria, alimentación, agricultura, energía, materias primas y finanzas.
Ha logrado establecer un sistema de preferencias comerciales entre sus miembros.

El Presidente de Bolivia y mandatario anfitrión, Evo Morales, en su condición de presidente pro tempore del G-77, propuso avanzar hacia un modelo de desarrollo integral compatible con el bienestar de las poblaciones y la preservación ambiental. Demandó además la desaparición del Consejo de Seguridad de la ONU, el cual en vez de asegurar la paz entre las naciones, ha promovido la guerra y las invasiones de potencias imperiales para apoderarse de los recursos naturales de los países invadidos.

Nuestro país fue miembro fundador de este grupo hace 50 años y lo presidió en dos ocasiones (1974 y 1983).
Pero dado que Carlos Salinas de Gortari pretendía haber colocado a México entre las naciones desarrolladas, México abandonó este grupo y se integró a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).


Nos toca juzgar si, luego de 20 años del TLC, este país postrado por la aplicación a rajatabla del recetario neoliberal, está mejor o peor para los pobres que ya suman 60 millones en México y su número va para arriba.