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miércoles, 15 de junio de 2016

¿Las reglas nos limitan o nos evitan malas conductas?

Más allá de la moral se encuentra la conciencia, cuyo papel es demasiado importante a la hora de actuar












Pero, ¿qué es la conciencia? Es el grado de capacidad que tenemos para asimilar la “realidad”, qué tanto percibimos de lo que hay a nuestro alrededor, y cómo lo hacemos. Claramente es una capacidad que se puede trabajar para poder incrementar este grado de conciencia, el que se supone debe uno emplear para actuar “adecuadamente”.

Sin embargo, en la sociedad encontramos reglas, que si bien no te exigen un grado de conciencia para que actúes, te dan parámetros de los que no te deberías de salir.


Las reglas existen desde que empiezan a formarse los primeros grupos sociales, para acordar un bienestar común, pero con el paso del tiempo se han tenido que aplicar sanciones para que sea más difícil desacatarlas.

Desde un punto de vista filosófico estas reprimen nuestra esencia, nuestra verdadera forma de ser, pero entonces, ¿expresarnos como somos está mal?, ¿o es peor aparentar ser alguien que no somos? Preferimos mantener felices a los demás antes que a nosotros y por obvias razones esto crea inconformidad, la cual es captada por el subconsciente y más tarde repercute en la conducta.


A muchas personas les genera placer el desobedecer órdenes, vivir en el “límite”.
Pero, ¿realmente viven en el límite, o simplemente están tratando de ser quien en realidad son?

¿Estás dispuesto a sacrificar tu bienestar por el de los demás?
Cuéntanos, ¿las reglas se han hecho para romperse? ¿O para demostrar que no las necesitamos si estamos dispuestos a actuar conscientemente?








sábado, 7 de junio de 2014

¿Esto es amor o simplemente un eco?





Por: Raúl Cancino /Psicólogo clínico

Todo comenzó con una frase…
 ¿Para qué regresar con una ex pareja, habiendo tantas otras persona en el mundo?
Reflexionen y piensen:
¿Que buscan?
¿Por qué lo buscan en el mismo lugar donde no lo encontraron antes?
Recuerden las razones por las que terminaron con esa persona:
¿Siguen ahí?
Podemos justificarnos diciendo que buscamos regresar porque no conocemos nada mejor,
(¿Será que hemos buscado suficiente? Además, ¿Qué trato  puede esperar una persona con la que nos “conformamos”?)
Ya estamos acostumbrados,
(¿La costumbre suple al amor?)
sentimos nostalgia por los buenos momentos.
(¿La nostalgia basta para sostener una relación que antes fallo?)
prometemos que está vez será diferente,
(¿Lo será?)
Son sólo ecos…
Imagina esta escena:
Años después, se reencuentran con esta personita especial. ¡La que fue el amor de  tu vida!Platican, recuerdan viejos tiempos, y de alguna extraña manera, terminan juntos.
¡Ea, quietos ahí!
Detente un momento. Relee la historia anterior. La palabra clave es:
“viejos tiempos”
Ecos de un tiempo en que esa persona fue, efectivamente, el amor de tu vida.
Ahora…
Es alguien diferente.
Esta cuestión del tiempo, podrá sonar banal, pero toma en cuenta esto:
La relación terminó por una razón. Algo que hizo que no evolucionara a algo divino.
Pueden elegir ahogarse en recriminaciones, rencores o culpas, pero el núcleo sigue siendo el mismo.
Por lo que esa persona es o por lo que uno mismo es, no  funcionó. Y la única manera en que la relación evolucione es que ambos sean personas diferentes.
Si ha pasado poco tiempo, es difícil que haya habido un cambio. Si ha pasado mucho tiempo, bueno… Es una persona diferente. Dense tiempo de conocerla. La melancolía puede ser un velo cruel. Si les gusta lo que ven ahora, comiencen una relación nueva, diferente, fresca, siempre y cuando ambos puedan dejar atrás el pasado.  Si no, recuerden que están conociendo a una persona diferente.
Es una decisión personal. Traten de ser honestos sobre lo que les motiva a regresar.
¿La han perdonado?
¿Se dan otra oportunidad?
¿Pueden olvidar?
¿Es sólo la soledad lo que les muerde los talones y les impulsa a dar el paso?
Ecos, soledad, melancolía suelen enmohecer una relación e incluso matar los buenos momentos juntos.

jueves, 5 de junio de 2014

Nuestra sociedad del cansancio

      


"Disfruta más y te irá mejor"

"La sociedad del cansancio" es un pequeño libro (79 págs.) de Byung-Chul Han, filósofo alemán de origen coreano que afirma que la sociedad está sufriendo un silencioso y profundo cambio por una razón en específico: el exceso de positividad nos está conduciendo a una sociedad del cansancio porque creemos falsamente que podemos con todo, y esa doctrina produce seres agotados, fracasados y depresivos.
El filósofo afirma que "el esclavo de hoy es el que ha optado por el sometimiento", y lo ha hecho a cambio de un modo de vida vacío, poco interesante.

Uno de sus principales mensajes es el que leíste al principio: "Disfruta más y te irá mejor. Todos nosotros deberíamos jugar más y trabajar menos. Entonces produciríamos más", porque sólo pasa en esta en esta sociedad, que el ejecutivo mejor pagado trabaja como un esclavo y aplaza el ocio INDEFINIDAMENTE.
También asegura que hoy en día carecemos de tiranos que nos esclavicen, que nos exploten, pero los tiranos somos nosotros mismos. Y esta explotación a la que nos sometemos es mucho más nociva que la externa, ya que se ayuda del sentimiento de libertad. Además, también es más eficiente y productiva porque nosotros mismos decidimos voluntariamente explotarnos hasta la extenuación.

Te recomendamos ampliamente este librito, especialmente si oras todos los lunes por que llegue lo antes posible el viernes.