miércoles, 15 de junio de 2016

¿Las reglas nos limitan o nos evitan malas conductas?

Más allá de la moral se encuentra la conciencia, cuyo papel es demasiado importante a la hora de actuar












Pero, ¿qué es la conciencia? Es el grado de capacidad que tenemos para asimilar la “realidad”, qué tanto percibimos de lo que hay a nuestro alrededor, y cómo lo hacemos. Claramente es una capacidad que se puede trabajar para poder incrementar este grado de conciencia, el que se supone debe uno emplear para actuar “adecuadamente”.

Sin embargo, en la sociedad encontramos reglas, que si bien no te exigen un grado de conciencia para que actúes, te dan parámetros de los que no te deberías de salir.


Las reglas existen desde que empiezan a formarse los primeros grupos sociales, para acordar un bienestar común, pero con el paso del tiempo se han tenido que aplicar sanciones para que sea más difícil desacatarlas.

Desde un punto de vista filosófico estas reprimen nuestra esencia, nuestra verdadera forma de ser, pero entonces, ¿expresarnos como somos está mal?, ¿o es peor aparentar ser alguien que no somos? Preferimos mantener felices a los demás antes que a nosotros y por obvias razones esto crea inconformidad, la cual es captada por el subconsciente y más tarde repercute en la conducta.


A muchas personas les genera placer el desobedecer órdenes, vivir en el “límite”.
Pero, ¿realmente viven en el límite, o simplemente están tratando de ser quien en realidad son?

¿Estás dispuesto a sacrificar tu bienestar por el de los demás?
Cuéntanos, ¿las reglas se han hecho para romperse? ¿O para demostrar que no las necesitamos si estamos dispuestos a actuar conscientemente?