martes, 2 de septiembre de 2014

Carta de Daniel Pulido I Comitán: Rock and roll de mi corazón


Luis Daniel Pulido en Sanse Bistro, Comitán.


Escribí este libro para roquear, hacer una gira, por el dolor de la muerte de mi mamá, para divertirme.
Llegué a Comitán gracias a la invitación de mi querido tocayo Daniel Saborío. Uno se imagina, escribe el tracklist de poemas a leer, se dispone a viajar, hacer maletas y a compartir el sueño, la magia.
El viernes 29 de agosto ha sido una de las lecturas que más he disfrutado, con un público cálido, entusiasta, participativo, coreando los “jaos” del Gran Jefe Apache o prendidos con el “foc, foc, foc” del texto Galletas, regalando risas y complicidad hacia mi trabajo. Conexión bajo una lluvia pertinaz que no impidió que me acompañaran.

Pude platicar con mucha gente, todos amigos maravillosos: Maribel Aguayo, Adriana Cabrera, Fidel Sánchez Ávila, Roberto González Alonzo, Toñiz Domínguez, Zahira, el maestrazo Humberto Pérez Matus, mi camarada Arbey Rivera (makis y cervezas previos a la lectura), Ale Constantino, Antonio Córdova, dueño del Sanse Bistro, gran, gran anfitrión y amigo, reencontrarme con la maestra Angélica Altuzar, conocer a su familia y dedicarle un libro a su pequeño hijo: Héctor.

Se me escapan nombres, porque hay más, pido disculpas pero ya los iré ubicando conforme me reinstale y los iré mencionando poco a poco.

Al final para una gran noche, una gran fiesta: cuántas canciones y cuánto bailamos y cuánto gritamos en el Black Sheep, bar roquero de Comitán, donde amanecimos para prometernos vernos pronto, muy pronto.

Los quiero amigos,
Luis Daniel Pulido